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Los grandes del ladrillo se fusionan para sobrevivir a la crisis
17/12/2007
Sálvese el que pueda. Los señores del ladrillo, ante la que se les viene encima por el cambio de ciclo, el endurecimiento del crédito y la fortísima deuda que acumulan, se han lanzado a una carrera de fusiones y ventas de activos para capear el temporal de la mejor manera posible.
Es un movimiento que viene de lejos, cuando los indicios del fin de la burbuja inmobiliaria eran muy incipientes. Primero fue la salida en masa de las inmobiliarias a bolsa, durante 2005 y 2006, cuando se realizaron más de media docena de operaciones. Ahora, con la crisis, llega la toma de participaciones voluntarias o forzadas. El próximo paso es la hora caníbal en el ladrillo y la banca. Ahí radica la diferencia y el distinto talante de los protagonistas con el paso del tiempo. También hay ganadores y perdedores aquí.
El movimiento más significativo ha sido el anuncio de una eventual fusión entre Colonial y Gecina, la parte de Metrovacesa con que se ha quedado Joaquín Rivero, en pleno proceso de escisión de la compañía. El anuncio se produjo un día después de que la CNMV francesa acusara de concertación a Rivero y su socio Bautista Soler en Gecina y les obligara a lanzar una OPA por el 100% del capital. En ese escenario, aparece Luis Portillo, presidente de Colonial, representando el papel de “caballero blanco”, según la prensa gala.
El movimiento tiene mucho sentido también para Colonial, puesto que reduce su exposición a la crisis española al diversificar su negocio en Francia. Además, incrementa notablemente su volumen de activos y reduce así su ratio de deuda sobre el valor de los activos de la compañía, lo que le permitirá refinanciar las asfixiantes condiciones impuestas por los bancos. Este fin de semana se supo que Colonial ha vendido dos edificios por 150 millones de euros.
La situación no es menos delicada para otros grandes conglomerados del sector inmobiliario. Desde esta semana, inician su nueva andadura dos inmobiliarias refusionadas. La primera será la compuesta por Martinsa junto a Fadesa, que se estrena hoy en el parqué como una sola compañía. En su capital aparece otra alianza de inversores, promotores y financieros, encabezados por Fernando Martín, con el 44,5%, y su socio, Antonio Martín Criado, con el 14,8% El resto: los hermanos Jesús y Jaime Salazar, presidente y consejero delegado de Sos Cuétara, respectivamente, (6,92%); el ex director de Inditex, Juan Carlos Rodríguez Cebrián (6,91%); Bancaja (5,45%); y las cajas de Vigo (0,99%), Burgos (0,99%), Ávila (0,99%) y Navarra (0,89%).
Y otra que busca la luz entre tinieblas es la formación de Astroc con Landscape y Rayet Promoción. Félix Abánades, dueño de Rayet, se erige en el ganador de la batalla accionarial de la promotora valenciana: controlará el 40% del nuevo grupo. Nozar recortará su posición al 17%, al igual que Enrique Bañuelos, su fundador, que se quedará en el 17% desde el 55% que tenía hace un año. También aquí aparecen inversores VIP, como Amancio Ortega, la familia Godia o Caixa Galicia, entre otros, que verán diluida su antigua participación.
Por su parte, el grupo Lábaro ha comprado un 13% de Parquesol por 107 millones de euros, con el objetivo de fusionar las compañías a lo largo del primer semestre de 2008.
Pescadores en río revuelto
En esta revolución, aparece como uno de los grandes pescadores en río revuelto la inmobiliaria Nozar. Con el 17% de la nueva compañía Astroc, el 17% de Colonial, el 10% de Aisa y distintas participaciones fuera del sector, como Solaria o Natraceutical. Otro de los que están aprovechando la situación es José Ramón Carabante, del antiguo Grupo 2002 y actual capitán de la Corporación Financiera Issos que preside Miguel Boyer. Acaba de rechazar el 6% de Colonial, que iba a comprar a Reyal Urbis mediante una opción de compraventa, aunque todavía mantiene el 5% del capital de Colonial y otro 5% de la propia Reyal. También está en todas, como quien dice. Y aparece en escena otra de las que ha coqueteado con la bolsa: Rayet. Controlará el 40% de la nueva empresa que tomará el relevo de Astroc.
La cruz de la moneda es para las familias Figueras y Suñol, propietarias de un 55% del capital de Habitat, compraron la división inmobiliaria a Ferrovial junto a otros inversores como Isak Andik, de Mango (5%); José Antonio Castro, de Hesperia (5%); Dolores Ortega, de Inditex (9%); Emilio Cuatrecasas (1%); y Leopoldo Rodés (1%). Ahora pierden o han visto congelada su inversión por el estado financiero de la compañía.
Caso distinto parece la todavía última OPV inmobiliaria en España: Realia, el grupo controlado por FCC y Caja Madrid, ha enrolado en su capital a las familias Sánchez Rámade (5%) y Romero Arnedillo, de Prasa, con otro 5%. Los títulos de Realia son de los pocos que no han sufrido un castigo en bolsa y se mantienen cerca de los 6,5 euros con los que debutaron en el parqué en el primer semestre. Peor suerte ha corrido Tremón, que el viernes canceló su salida a bolsa, una OPV que desde el primer momento tenía muy mala pinta por la situación del sector y por su estratosférica valoración; de hecho, ningún banco se había atrevido a asegurar la colocación.
Fuente: Cotizalia
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